Historia del municipio

Casa de Gómez de la Torre - Riaño de Ibio

En Mazcuerras existen muchas evidencias en cuanto a la formación de asentamientos de en época prehistorica, destacando una punta de silex encontrada en Ibio. Los primeros vestigios arqueologicos de relevancia datan del siglo VIII d.C. y corresponden a la necrópolis cristiana de Tresileja en Cos.

La organización del territorio de los primeros pobladores de Mazcuerras, debió establecerse a partir de la construcción, de pequeñas sendas entre las zonas más altas, las brañas de los montes y las zonas bajas relacionadas con los valles fértiles aptos para el desarrollo de actividades agrícolas. En esta zona, como en toda la zona norte cantábrica, se formaron pueblos de pastores y vaqueros organizados en grandes grupos sociales residentes en aldeas. Estos pueblos prerromanos se instalaron en los denominados castros, los cuales formaban emplazamientos cuyo objetivo era el refugio y la defensa.

De la presencia romana quedan, al sur, los restos de su calzada desde la Meseta a la costa de Suances (Portus Blendium). Fue el río Saja, quien determinó el trazado de esta alternativa a la vía del Besaya; la “Vía del Collado de Somahoz” fue la calzada romana más importante de la zona de Mazcuerras, la cual discurría desde el Collado de Somahoz por el Valle del Saja hacia la Costa Cantábrica.

En la época visigoda, la población indígena del Valle del Saja experimentó un dominio administrativo, al tiempo que se fue produciendo una cristianización por parte de los monjes que recorrían todo el territorio. Los asentamientos visigodos son poco conocidos y por lo general, están asociados a enterramientos, como es el caso de la aldea de Cos, donde aparecen restos de la “Necrópolis de Tresileja”, donde se localizaron sepulturas del siglo VIII d.C. e importantes restos de la Edad Media.

En el siglo VIII d.C. las campañas de Alfonso I contra los arabes, movilizan a la población cristiana castellana desde el Ebro hacia la costa cantábrica, incluyendo las Asturias de Santillana, territorio del que formaba parte Mazcuerras. Este movimiento de población se llevó a cabo en esta zona, a través de la conocida como Ruta de los Foramontanos. Un documento de 814 hace referencia a “Malacoria”, como el lugar de procedencia de los repobladores de Castilla fuera de las montañas o custodios de las tierras de afuera. La importancia de esta ruta se recuerda en el monumento levantado en la Hoz de Santa Lucía. También se encontraron evidencias de repoblación foramontana en una necrópolis en Sierra de Ibio.

Durante el siglo XII d.C., se desarrollan jerárquicamente los asentamientos y el poder es ostentando por los señores o por los monasterios. En esta época el territorio que forma el actual del municipio, se incluía en la “Merindad de Asturias de Peña Amaya hasta el Mar”, que abarcaba Campoo y las Asturias Orientales de Santillana. En 1352, el Becerro de las Behetrías habla de cuatro merindades, una de ellas la de la Asturias de Santillana, a la cual pertenecía el territorio de Mazcuerras, incluida dentro del Valle de Cabezón. En esta época se abrieron nuevos caminos, como el denominado Camino Real, continuador de la Ruta de los Foramontanos. A su paso por Mazcuerras esta vía discurría desde la venta de Santa Lucía hasta el Concejón de Ibio. En el valle ejercían dos poderes: el religioso, ejercido por la abadía de Santa Juliana en Santillana del Mar; y el laico, ejercido por la Casa de Castañeda y la Corona. Durante esta época fueron numerosas las disputas por hacerse con el control de las tierras, caso de los Cos de Cos o los Guerra de Ibio. En el año 1346, es la Casa de la Vega quien se hace con el dominio señorial de la zona. El Pleito de los Nueve Valles, concluido en 1581, supuso una lucha por liberarse de este sometimiento y adquirir el reconocimiento de realengo. Liberados ya del régimen señorial, en 1630, los Nueve Valles decidieron formar una unidad administrativa y jurisdiccional, germen de la actual Comunidad Autónoma de Cantabria. Desde 1835, el municipio de Mazcuerras aparece tal y como lo conocemos hoy, habiendo pertenecido a los partidos judiciales de Comillas, más tarde de Cabuérniga y finalmente, a Torrelavega, en el que permanece.

En 2008, Mazcuerras recibió la distinción de Pueblo de Cantabria, por sus valores históricos, culturales y ambientales. 


Barrio en la localidad de Cos

Cos: localidad situada en el extremo occidental del municipio, en la cuenca del río Saja en la que viven 268 habitantes. Está a 141m sobre el nivel del mar y a 1,5 km de distancia de Mazcuerras, capital municipal. En este núcleo se puede ver la clara evolución de una aldea cántabra. Destacan la torre gótica de Cos, la ermita de Cintul (tambien con elementos de tradición gótica) y la casa-torre del linaje de Cos.  

Herrera de Ibio: a 4 km de Mazcuerras, junto al arroyo de Ceceja, se encuentra esta localidad de 236 habitantes, situada a 144m de altitud. La localidad conserva numerosos ejemplos de la arquitectura tradicional de la zona. 

Ibio: en la zona norte del municipio, a 5km de Mazcuerras, encontramos el núcleo de Ibio. Con una altitud de 155m. en él viven 165 habitantes. Aquí podemos encontrar la iglesia de San Pablo y San Juan, de principios del siglo XVIII, así como una fortaleza levantada por orden de Juan Gutiérrez de la Vega en la primera mitad del siglo XV. También se encuentra en este núcleo el Centro Militar de Cría Caballar, creado a raíz de la concentración del Depósito de Sementales de Santander y la Yeguada Militar de Ibio; ésta se creó en el año 1972, y en la actualidad posee un centro homologado de reproducción equina con sementales de diversas razas. 

Mazcuerras: es la capital del municipio y se localiza en la zona occidental del mismo, junto al río Pulero. Se encuentra a 46km de la capital regional, a una altitud de 135m sobre el nivel del mar y cuenta con 326 habitantes. A Mazcuerras también se le conoce como Luzmela, por ser el escenario de una de las novelas más populares de la escritora Concha Espina: “La niña de Luzmela”, la cual vivió en esta localidad. En Mazcuerras hay un rico y diverso patrimonio arquitectónico, en el cual destaca “El Palacio de las Magnolias” situado en el centro del pueblo, en frente de la Plaza de Concha Espina, característico de la arquitectura ecléctica del siglo XIX. También es reseñable la Casa de Concha Espina, situada frente a la bolera, cercana a la estatua que hay  dedicada a la escritora en la plaza que lleva su nombre.

Torre en Villanueva de la Peña

Riaño de Ibio: este núcleo situado a 5km de Mazcuerras y con una altitud de 104m sobre el nivel del mar, se localiza en la parte norte del municipio. Residen en él 218 habitantes. Destaca en esta localidad, el Palacio de los Gómez de la Torre, palacio barroco de principios del siglo XVIII, mandado construir por Anselmo Gómez de la Torre, Obispo de Tuy al maestro de cantería trasmerano Francisco de la Herrería.

Sierra de Ibio: a los pies de la Braña del Albino, a 6km de Mazcuerras nos encontramos con la localidad de Sierra de Ibio; situada a 110m de altitud, cuenta en la actualidad con 140 habitantes. Aquí encontramos otro palacio, similar al de Riaño, que también pertenece a la familia Gómez de la Torre, y es de estilo barroco de principios del siglo XVIII.

Villanueva de la Peña: situado al noroeste del municipio, es el núcleo más poblado con 768 habitantes. Se encuentra a 2,5km de Mazcuerras y a 103m sobre el nivel del mar. Entre sus monumentos destacan el Santuario de Nuestra Señora de la Peña, ubicado frente al puente que cruza el río Saja sobre una elevación de roca y que data del siglo XVII. La Torre de Hoyos fundada en el siglo XVII, por Francisco de Hoyos, caballero de Calatrava. Fue declarada Bien de Interés Local en 2002, y en la actualidad se encuentra en estado de abandono. El molino de Villanueva de origen medieval del que se tiene constancia desde el siglo XVII, funcionando hasta 1975. Y el Palacio de Bracho, casona montañesa del siglo XVII que destaca por sus grandes dimensiones y por sus elementos constructivos, tales como arcos de sillería, solana, etc. Además de por la portalada de piedra a través de la cual se accede a la finca en donde se encuentra.